El haze de aceite produce partículas extremadamente finas que flotan en el aire de forma uniforme y durante mucho más tiempo que el humo convencional. El resultado es una neblina casi invisible al ojo pero que hace los haces de luz perfectamente visibles. El humo convencional (base glicol/agua) produce nubes más densas y visibles, se disipa más rápido y puede interferir con el color y la nitidez de los efectos de luz. Para aplicaciones de realce de beam y láser, el haze es siempre la opción preferida por los diseñadores de iluminación.